martes, 6 de mayo de 2014

El lente espectador del horror de la humanidad.

Escrito en octubre 2013




Ser espectador del mundo desde una lente y llorar a través de los que observamos la escena.

Ir al Franz Mayer y observar una a una las fotografías bien logradas del famoso concurso World Press Photo; te hace ser parte del horror en que la humanidad ha convertido la vida misma.

Cada foto te transporta al dolor, la desazón, la ira, la impotencia, la tristeza, el estupor, el odio, la gloria, la alegría, el coraje, la devastación. Toda la exposición se vuelve un viaje de emociones en un hermoso recinto que por sí mismo cuenta historias felices e insanas.

El museo Franz, se presta perfecto para tal muestra. Siendo su antecedente un hospital psiquiátrico primero, luego un hospital para prostitutas, mercado de artesanías, entre otros tipos de usos que se le han dado; hoy nos toca disfrutar su arquitectura convertida en museo.

Una exposición que cada extraño septiembre se nos presenta en México y se difunde poco (así como todo lo cultural en nuestro país) pero se llena bastante, de gente desde fantoche, hasta la realmente interesada en las historias que nos cuentan esas imágenes estremecedoras.

El fotoperiodismo que se presenta es realmente profesional, con fotos que pocos consiguen en una carrera entera; estos aventureros del lente han capturado los momentos de personas que; teniendo una vida privada; un instante les vuelve públicos el sufrimiento o lo que hayan vivido en el preciso clic de la cámara.

Al llegar a la exposición se le dispara al público directo al alma con la foto ganadora del primer lugar en la categoría spots news de Paul Hansen. Un sueco que llego a Gaza con cámara en mano dispuesto a sacar de la indiferencia al mundo, obteniendo imágenes que removieran el todo de quien pudiese ver sus imágenes. Nos hace voltear a ver el conflicto que nos parece lejano, pero que en realidad es más cercano de lo que podríamos querer.

La aventura comienza así; viendo caras de sufrimiento, es como si le exigieran al espectador un poco de justicia, sus ojos te piden compartir el dolor, tal vez para dejar de sentirlo tan hondo, para dejar de sentir tanta vulnerabilidad, tanto odio.

Fotos llenas de gente sufriendo el horror-error de la guerra, de dar muerte al igual, de hacer sufrir a niños que nacieron con la mala suerte de estar en un territorio hostil. Las historias que se cuentan ahí te dejan con el corazón latiendo en pedazos y con los ojos rasos de lágrimas.

Conmueve tanto que el silencio entre los que ahí observamos se va volviendo más y más profundo. Se pueden escuchar reacciones de asombro, de terror, incluso de asco. Pero es lo que somos ahora, una sociedad enferma y caótica. Hambrienta de paz, tolerancia y respeto.

Dejando de lado las guerras hombres y armas; nos encontramos también con historias de la vida cotidiana, historias que se dan en cualquier parte del mundo; nos muestran la pluralidad del mundo. Nos muestran cosas que tal vez nuestros ojos no lleguen a ver en vivo. Ya sea porque están a kilómetros de distancia o porque muchos, por no decir la mayoría, no somos tan audaces para meternos en lugares donde la frágil vida corre riesgo real.

Lagrimas y dolor de estomago, es lo que deja la planta baja de la exposición. Dolor en el alma además de la incomprensión de la humanidad destruyendo humanidad.

En el primer piso, las cosas se van volviendo más suaves, empieza el recorrido con fotos de las olimpiadas de Londres 2012, donde se observa la gloria que es ganar y ser el mejor del mundo, ver el esfuerzo físico de años, resumido en una medalla que hace las veces de cielo prometido. Ver el cuerpo en acción con todo su potencial.

Pero luego viene el contraste… los cuerpos enfermos y las historias que te hacen sentir afortunado de enfermar tan solo de gripe. Historias tan cercanas que le rezas al dios de tu preferencia o le pides al destino que eso no cruce por tu camino.

Para finalizar: la categoría de naturaleza, se ve plagada de imágenes de animales junto con sus historias. Nuestros bellos anfitriones hechos victimas por los huéspedes malditos que les encierran, maltratan y utilizan. Pero también vemos la belleza que la naturaleza ofrece, esa belleza llena de misticismo, de la que ignorantes los humanos no dejamos que viva y nos adueñamos malamente de la fuente de sus vidas e incluso de sus vidas mismas.



World Press Photo… te hace sensibilizarte a la mirada del otro, saberte igual y comprender lo atroz que es no respetar la individualidad, conocer lo que nos queda lejos, tratar de aprender de lo que vemos y no ignorar lo que no vemos.


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Ya verémos lo que nos espera éste año.

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