Ser espectador del mundo desde una lente y
llorar a través de los que observamos la escena.
Ir al Franz Mayer y
observar una a una las fotografías bien logradas del famoso concurso World
Press Photo; te hace ser parte del horror en que la humanidad ha convertido la
vida misma.
Cada foto te transporta
al dolor, la desazón, la ira, la impotencia, la tristeza, el estupor, el odio,
la gloria, la alegría, el coraje, la devastación. Toda la exposición se vuelve
un viaje de emociones en un hermoso recinto que por sí mismo cuenta historias
felices e insanas.
El museo Franz, se
presta perfecto para tal muestra. Siendo su antecedente un hospital
psiquiátrico primero, luego un hospital para prostitutas, mercado de
artesanías, entre otros tipos de usos que se le han dado; hoy nos toca
disfrutar su arquitectura convertida en museo.
Una exposición que cada
extraño septiembre se nos presenta en México y se difunde poco (así como todo
lo cultural en nuestro país) pero se llena bastante, de gente desde fantoche,
hasta la realmente interesada en las historias que nos cuentan esas imágenes
estremecedoras.
El fotoperiodismo que
se presenta es realmente profesional, con fotos que pocos consiguen en una
carrera entera; estos aventureros del lente han capturado los momentos de
personas que; teniendo una vida privada; un instante les vuelve públicos el
sufrimiento o lo que hayan vivido en el preciso clic de la cámara.
Al llegar a la
exposición se le dispara al público directo al alma con la foto ganadora del
primer lugar en la categoría spots news
de Paul Hansen. Un sueco que llego a Gaza con cámara en mano dispuesto a sacar
de la indiferencia al mundo, obteniendo imágenes que removieran el todo de
quien pudiese ver sus imágenes. Nos hace voltear a ver el conflicto que nos
parece lejano, pero que en realidad es más cercano de lo que podríamos querer.
La aventura comienza
así; viendo caras de sufrimiento, es como si le exigieran al espectador un poco
de justicia, sus ojos te piden compartir el dolor, tal vez para dejar de
sentirlo tan hondo, para dejar de sentir tanta vulnerabilidad, tanto odio.
Fotos llenas de gente
sufriendo el horror-error de la guerra, de dar muerte al igual, de hacer sufrir
a niños que nacieron con la mala suerte de estar en un territorio hostil. Las
historias que se cuentan ahí te dejan con el corazón latiendo en pedazos y con
los ojos rasos de lágrimas.
Conmueve tanto que el
silencio entre los que ahí observamos se va volviendo más y más profundo. Se
pueden escuchar reacciones de asombro, de terror, incluso de asco. Pero es lo
que somos ahora, una sociedad enferma y caótica. Hambrienta de paz, tolerancia
y respeto.
Dejando de lado las
guerras hombres y armas; nos encontramos también con historias de la vida
cotidiana, historias que se dan en cualquier parte del mundo; nos muestran la
pluralidad del mundo. Nos muestran cosas que tal vez nuestros ojos no lleguen a
ver en vivo. Ya sea porque están a kilómetros de distancia o porque muchos, por
no decir la mayoría, no somos tan audaces para meternos en lugares donde la
frágil vida corre riesgo real.
Lagrimas y dolor de
estomago, es lo que deja la planta baja de la exposición. Dolor en el alma además
de la incomprensión de la humanidad destruyendo humanidad.
En el primer piso, las
cosas se van volviendo más suaves, empieza el recorrido con fotos de las
olimpiadas de Londres 2012, donde se observa la gloria que es ganar y ser el
mejor del mundo, ver el esfuerzo físico de años, resumido en una medalla que
hace las veces de cielo prometido. Ver el cuerpo en acción con todo su
potencial.
Pero luego viene el
contraste… los cuerpos enfermos y las historias que te hacen sentir afortunado
de enfermar tan solo de gripe. Historias tan cercanas que le rezas al dios de
tu preferencia o le pides al destino que eso no cruce por tu camino.
Para finalizar: la
categoría de naturaleza, se ve plagada de imágenes de animales junto con sus
historias. Nuestros bellos anfitriones hechos victimas por los huéspedes
malditos que les encierran, maltratan y utilizan. Pero también vemos la belleza
que la naturaleza ofrece, esa belleza llena de misticismo, de la que ignorantes
los humanos no dejamos que viva y nos adueñamos malamente de la fuente de sus
vidas e incluso de sus vidas mismas.
World Press Photo… te
hace sensibilizarte a la mirada del otro, saberte igual y comprender lo atroz
que es no respetar la individualidad, conocer lo que nos queda lejos, tratar de
aprender de lo que vemos y no ignorar lo que no vemos.
visita el sitio oficial:
Ya verémos lo que nos espera éste año.


